octubre 7, 2019

LA LLEGADA DE LOS HIJOS AFECTA A LA PAREJA

 

El vínculo es la relación mutua que se establece entre el infante y la madre a partir del momento en el que la presencia del feto es experimentada por ella. El vínculo se inicia desde el período crítico de alta sensibilidad después del parto, durante el cual la madre y el padre interactúan con su recién nacido y comienzan a formar una relación especial con él. En la relación de vínculo que los padres establecen con el bebé, él necesita sentir que sus necesidades básicas de alimentación, sueño, atención, acompañamiento, protección, compromiso y contacto físico son resueltas, en esta etapa el bebé desarrolla el sentido de la confianza en los adultos que lo cuidan y protegen. Cada pareja y cada uno de los padres establece un vínculo diferente con su bebé que está determinado por sus propios modelos, sus temores y angustias. Es importante que los padres reconozcan, compartan y acepten sus propias emociones y sentimientos frente a la crianza y el desarrollo de su bebé. Los nuevos padres sienten temor al bañarlo (que se pueda resbalar de las manos), al alimentarlo (que quede bien alimentado), al dormir (que esté respirando), que esté sano, que su desarrollo sea normal, etc.  No existe un único modelo de relacionarse y de criar a los hijos; los propios estilos parentales afloran de manera natural y se afianzan con el tiempo.

Con la llegada de los hijos la dedicación que se tenía la pareja necesariamente cambia y la prioridad de atención se vuelca sobre el bebé, quien es el que más la necesita y la pareja pasa a un segundo plano. La crianza de los bebés necesita una pareja sólida que pueda enfrentarse a las complicaciones y situaciones difíciles como la dormida, la enfermedad, el cuidado y atención al recién nacido, la depresión post parto y la recuperación de la madre, el regreso al trabajo una vez termina la licencia de maternidad y todas las nuevas responsabilidades.

También es importante tener en cuenta el estado físico de la mujer después del parto, el doloroso proceso de la bajada de leche, el cambio hormonal y la recuperación. Durante esos primeros 10 días la mamá se está recuperando y a la vez el bebé se está adaptando a su nuevo estado ambiental, a la lactancia y en ocasiones el recién nacido llora de manera insistente angustiando a los padres. También los padres necesitan tener un tiempo para los cambios que implica tener un bebé en casa.

Los padres pueden ayudar con la sacada de los gases, con el cambio de pañal, acompañarlos para que logren dormir, con el baño y la atención a la mamá. Tanto los padres como el bebé se tomarán un tiempo para ajustarse y conocerse, después del cual la crianza fluirá un poco mejor.

ADRIANA MORENO - MYRIAM SUÁREZ

Psicólogas Asesoría en pautas de crianza

Tels 2147662 - 3104865141

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