Las conductas positivas no aparecen por casualidad: se fortalecen cada día a través del amor, la guía y el ejemplo que reciben en casa y en el entorno familiar.
Culturalmente estamos más acostumbrados a señalar los errores que a resaltar los logros. Sin embargo, cuando enfocamos nuestra atención en los avances y habilidades de los niños, les ayudamos a construir seguridad, autoestima y bienestar emocional.
Cuando un niño escucha diariamente mensajes que le hacen sentir capaz, aceptado y amado, su comportamiento tiende a ser más positivo y se siente más feliz.
Es fundamental reconocer y celebrar los pequeños logros de la vida cotidiana:
- Cumplir una tarea sencilla.
- Avanzar en el control de esfínteres.
- Dejar el tetero o el chupo.
- Dormir solo.
- Comer de manera independiente.
Cada pequeño avance es un gran paso en su desarrollo.
¿Cómo podemos estimular conductas positivas en casa?
Ayudándolo a reconocer sus habilidades, gustos y destrezas. Podemos hacerlo animándolo a:
- Comer solo.
- Ir al baño de manera autónoma.
- Intentar actividades nuevas.
- Elegir su ropa.
- Tomar pequeñas decisiones en sus juegos.
Manifestando amor y aceptación diariamente: Dedicar tiempo de calidad, escucharlo y validar sus emociones.
Reconociendo sus logros: Resaltemos el esfuerzo, no solo el resultado.
Enseñando autocontrol: Acompañándolo a expresar lo que siente, regular sus emociones, comunicar sus opiniones y resolver conflictos sin hacerse daño ni lastimar a otros.
Fomentando la cooperación: Enseñarle a esperar turnos, compartir, ayudar en pequeñas tareas del hogar y comprender que en las relaciones se aprende a dar y recibir.
Incluyéndolo en las rutinas familiares: Comer juntos, celebrar fechas especiales y compartir actividades cotidianas fortalece su sentido de pertenencia.
Estimular conductas positivas hoy nos ayuda a estimular que crezcan como adultos seguros y emocionalmente sanos mañana.




