El pensamiento flexible es la habilidad que le permite al niño adaptarse más fácil a los cambios, disfrutar de actividades nuevas (cambio de grupo, de profesora, ingreso al jardín o al colegio, etc.) y tolerar más fácilmente la frustración de sus deseos no mostrándose tan caprichoso.
Hay muchas situaciones difíciles que con creatividad y flexibilidad los padres pueden evitar o resolver sin mayor trauma presentando alternativas sencillas que no tienen incidencia en un hábito:
A la hora de comer permitirles escoger el plato, o vaso para facilitar la alimentación, pero son los padres quienes deciden cuales son los alimentos.
Para facilitar la salida en las mañanas si pelean por una chaqueta o ropa que no esta bien combinada, permitirles escogerla.
Si a la salida en las mañanas es difícil, permitirles llevar un juguete al jardín.
Permitir la flexibilidad en las rutinas en el fin de semana.
El aprendizaje entre los 2-31/2 años se da por repetición; quieren que se les lea el mismo cuento, ver la misma película, etc, es importante que los padres les ayuden a dejar de ser repetitivos y monotemáticos para que encuentren otras opciones.
Ser flexible es saber crear, explorar, imaginar, inventar, modificar, transformar y adaptarse de acuerdo con lo que las situaciones exigen, no les facilitemos todo a los niños, dejémoslos ser más creativos e independientes.
Los incentivamos a a ser rígidos cuando: dejamos que siempre usen los mismos zapatos, chaqueta, etc., que almuercen siempre lo mismo (perro caliente, spaguettis o hamburguesa), que coloreen siempre con el mismo color y cuando les dejamos decidir en todo y los niños acaban pidiendo siempre lo mismo (desayuno).
ADRIANA MORENO/ MYRIAM SUÁREZ
Psicólogas - Asesoría en desarrollo infantil y pautas de crianza.
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