El niño no sabe decir no a los gritos, los insultos, a la descalificación y a los golpes. El niño no sabe pedir tiempo y dedicación de sus papas.
El niño necesita ser amado y aceptado tal como es; el no sabe decir necesito un abrazo ni ámame y acéptame como soy. Los papas enseñan a los demás a amar y aceptar al niño tal como es.
Los papas facilitan los espacios de juego a sus hijos.
Los niños reciben solidaridad y son solidarios con otros del ejemplo que reciben de sus padres.
El niño necesita que sus padres le enseñen a comer sanamente.
Los papas le enseñan al niño a asistir regularmente al jardín y a cumplir horarios.
Los papas facilitan en la familia la integración, la aceptación, la participación y el compartir.
GLORIA INES SUÁREZ
Asesoría en pautas de crianza
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