Las habilidades emocionales y sociales son más difíciles de establecer. Esta área hace énfasis en muchas destrezas que aumentan la consciencia de sí mismos, la independencia y el valor de la autonomía. Las destrezas sociales y el desarrollo emocional adecuado se reflejan en muchas habilidades: prestar atención, hacer transiciones entre una actividad y otra, cooperar con los otros, ser flexibles ante los cambios de rutina y reaccionar adecuadamente frente a los conflictos y frustraciones.
Para lograr esa autonomía es importante proporcionar una relación especial de vínculo con los padres que permita:
- Desarrollar confianza entre los padres y los niños: en la medida en que tengan un tiempo importante con cada uno de ellos desarrollarán seguridad que les permitirá relacionarse mejor con otras personas.
- Desarrollar autonomía: darle oportunidades para adquirir habilidades y destrezas que les proporcionen seguridad y autoestima (comer, vestirse, dormir solos, etc.).
- Desarrollar iniciativa: facilitarles a los niños la oportunidad de escoger (la ropa, el juguete, el postre) y de cooperar con otros (compartir, esperar turnos) para ir desarrollando sus gustos y personalidad.
- Desarrollar y permitir la expresión de las emociones: la tristeza, la alegría, la rabia, el llanto, logrando el manejo y aceptación de las frustraciones (no darles gusto en todo) y enseñarles a reaccionar en forma apropiada.
- Desarrollar normas y límites que siempre se cumplan y no sean negociables. Los límites tienen que ser pocos y claros.
La familia proporciona a los niños la base para su relación con el mundo. Los niños no necesitan que los PADRES sean los mejores papás del mundo, ni sus amigos, ellos necesitan una familia que les proporcione seguridad, sentido de pertenencia y un orden en el que cada uno se desarrolle individualmente en forma positiva y desempeñe el papel que le toca (el de padre, madre, hijo(a), esposa(o), hermano(a), abuela (o).
ADRIANA MORENO
Psicóloga
Cel 3183820180




