El juego estimula en el niño su desarrollo, independencia, socialización, motricidad y aprendizaje.
Las actividades en las cuales el niño imita roles y situaciones del día a día estimulan su imaginación, pensamiento abstracto y simbólico. Puede jugar a imitar a los bomberos, a los policías, al doctor, a los cocineros, a papás y bebés, a la tienda, la peluquería, al taller, etc. Se puede hacer el juego más estimulante si se le facilitan algunos elementos que lo ayuden a apropiarse del personaje que están imitando: coche para el bebé, corbatas para el papá, cachuchas para el policía, delantales para el cocinero, herramientas de juguete para el mecánico, etc.
Los bloques de construcción y fichas de legos ayudan a desarrollar su ubicación espacial, a aprender a manejar los objetos y su cuerpo en el espacio y estimulan su motricidad y coordinación (sostener, encajar, organizar).
Ensartar, encajar y enhebrar fichas desarrollan su motricidad fina y pidiéndole que las organice por tamaño, forma y color le enseñan a clasificar.
Los juegos en grupo al aire libre desarrollan su motricidad gruesa y estimulan sus habilidades para escuchar, entender y ejecutar instrucciones y le dan habilidades sociales ya que tiene que relacionarse adecuadamente con pares, respetar turnos, expresar diferencias y controlar su conducta.
Jugando el niño está desarrollando habilidades; el adulto puede facilitarlo proporcionando elementos y ayudándole a seleccionar los juguetes para organizarlos y divertirse.
GLORIA I. SUÁREZ
Asesoría en pautas de crianza
Cel 3187172344




