septiembre 9, 2019

CUANDO ENSEÑAMOS A LOS NIÑOS A EXPRESAR SUS EMOCIONES LES DAMOS LA POSIBILIDAD DE LIBERARSE

Los niños aprenden en las relaciones con sus padres la manera en que pueden expresar sus emociones.

  • Se aprenden a expresar mas fácilmente las emociones positivas de alegría, entusiasmo y gozo.
  • Cuesta trabajo aceptar las emociones y manifestaciones relacionadas con el enojo, los celos, la soledad, aburrimiento, dolor, tristeza, etc. Sólo expresándolas los niños sienten alivio.
  • Cuando suceden eventos traumáticos (muerte, divorcio, enfermedad, etc.) lo mejor que se puede hacer para ayudar a los niños a sobrellevarlos, es entablar una comunicación abierta y honesta.
  • Tanto los adultos como los niños necesitan expresar sus emociones para no quedarse atrapados en ellas y no sobredimensionar la historia, lo que puede afectarlos emocionalmente en el futuro. Los niños necesitan poder confiar en que la expresión de sus pensamientos y emociones son parte de su intimidad y no son tema de conversación familiar abierta.
  • No podemos proteger a un niño de un dolor inevitable. Lo importante es fomentar la comunicación acerca de lo que siente y no agregar drama a la expresión del niño (gestos, comportamiento verbal, no verbal, dibujos o el juego).
  • Evitar exagerar o agregar drama a las manifestaciones de los niños; evitar sembrar sentimientos en la mente de los hijos. No quedarse consintiendo las emociones.
  • Cuando los niños son escuchados pueden transitar, fluir y recuperarse de las emociones relacionadas con las heridas cotidianas normales de la vida (frustración ante el rechazo, ante la perdida, ante el conflicto con otros, etc.) y podrán recuperarse y salir más fácil de su enojo, llanto o rabia.
  • Si se tratan de evitar, distraer, compensar, minimizar, negar o ignorar las manifestaciones de sus emociones y las frustraciones, los niños no aprenden a manejarlas sino a esconderlas y no las elaboran (evitar frases: “No pasa nada, Ya pasó, No es para tanto, No es el fin del mundo).
  • Los bebes aprenden a llorar para comunicarse; a medida que crecen empiezan a utilizar sonidos, gestos y palabras, pero seguirán utilizando el llanto y las lágrimas para expresar dolor físico o emocional por el resto de su vida.El llanto es parte de la vida y aceptarlo beneficia más que reprimirlo. El problema esta en que el llanto se vuelve fastidioso y logra desesperar a cualquiera.
  • “La libertad de expresión no puede ser la misma para un niño que para un padre; las emociones intensas de los padres pueden asustarlos o lastimarlos, porque ellos las toman de modo personal llegando a sentirse culpables, a percibir quelos adultos no podrán manejarlas o a sentirse avergonzados”. (Criar nuestros hijos creciendo nosotros Naomi Aldort)

ADRIANA MORENO- MYRIAM SUÁREZ

Psicólogas - Pautas de Crianza

Tels 2145670 – 2147662

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