Los niños necesitan límites que les enseñen a controlar su comportamiento y a organizarse. En la primera infancia se dan las primeras luchas de poder entre los padres y los niños; aparecen las pataletas y berrinches como una manera de lograr lo que quieren o de protestar antes las exigencias y rutinas.
La disciplina con los niños debe llevarlos a controlar sus impulsos y reacciones agresivas y a cooperar.
Para ayudar a prevenirlas:
- Deben establecerse horarios de alimentación, sueño e higiene que se mantienen para evitar que los niños tengan que llorar porque están cansados, con hambre o sueño. Evitar que estas rutinas se conviertan en conflicto, utilizar la imaginación cuando los niños se resisten a hacerlas.
- Tener pocas normas que siempre se cumplen y corregir inmediatamente la conducta inadecuada que se presenta (ej. no pegar, no morder, no tirar los objetos, no halar el pelo), estas no se negocian.
- Las sanciones en lo posible deben ser inmediatas, justas y coherentes con la falta del niño, no se puede exagerar, no se debe incumplir. Los niños no pueden estar sancionados por tiempos muy largos, estamos enseñando acerca del perdón.
- Cuando los niños lloran mucho y pierden fácilmente el control y este comportamiento se repite a la misma hora, debe preguntarse qué no está funcionando con ellos para realizar los cambios que les ayuden a prevenir la pataleta o el llanto.
- Estimular la aceptación de la frustración de los deseos: no ceder a los caprichos del niño, ni al comportamiento agresivo. Para ayudar a recuperar la calma:
- Cuando este en un berrinche déjelo que se desahogue, ayúdele a que se calme con la respiración e intente conectarse con el niño cuando esta en medio de la crisis. Cuando esté calmado explíquele que a ud. le molesta el llanto, el grito y no entiende que es lo que quiere.
- Cambie el tono de la voz o cante cuando necesita que el niño se calme o para hacer una rutina que le cuesta trabajo (ej. lavarse los dientes, irse a dormir).
- El aprendizaje de los niños se da por ensayo y error y ellos intentarán muchas veces un comportamiento hasta darse cuenta que no es aceptado.
- Evitar reaccionar de manera impulsiva y fuera de control; no podemos pedirles que se calman si nuestras reacciones son muy fuertes, ellos son grandes imitadores de los adultos.
- Redirigirlos hacia una conducta más aceptable.
- El uso de la creatividad para resolver el conflicto: el cambio en el tono de la voz, cantar y los gestos ayudan a cambiar la manera impulsiva de reaccionar del niño.
- Disciplinar a los niños en privado es más efectivo.
ADRIANA MORENO - MYRIAM SUAREZ
Psicólogas Asesoría en pautas de crianza
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