El juego es una actividad vital en los niños, estimula no sólo competencias sociales sino también cognitivas, motoras, de lenguaje y emocionales. A partir de los 2 1/2 años los niños inician el juego simbólico; imitando roles de las personas que son importantes, repitiendo situaciones que les impactan y aprendiendo a manejar sus miedos y ensayando como resolver las dificultades con otros.
Los niños empiezan a participar o a inventarse juegos de grupo “con reglas” que estimulan fuertemente la memoria y la atención sostenida por que deben tener en cuenta las instrucciones, las maneras de participar en el juego, la secuencia y el orden (ej. juegos de gimnasia). A medida que van creciendo las reglas se complejizan.
Los juegos desarrollan el lenguaje expresivo y la comunicación; ya que expresan, discuten y llegan a acuerdos acerca de la dinámica del juego que les exige comunicarse unos con otros.
Estimulan el desarrollo del pensamiento flexible; deben buscar la manera de ganar, cumplir con las metas y encontrar alternativas cuando no se logra lo esperado.
Estimulan el razonamientoy el pensamiento abstracto; los niños deben saber escuchar las condiciones del juego, planificar, organizar y ejecutar las acciones.
Aprenden nociones de matemáticas: de espacio y tiempo al ordenar y seguir la secuencia del juego (seguir un circuito con bancas y escalera).
Los juegos de roles desarrollan en los niños el interés y la motivación por descubrir, ensayar y aprender nuevas formas de aproximarse a una tarea (ej. bomberos; arrastrar un lazo = manguera).
Los juegos en el parque desarrollan competencias y destrezas motoras; de equilibrio, fuerza, manipulación de objetos, coordinación y capacidad de imitación. Si los niños pasan por un circuito deben arriesgarse a trepar, saltar, pasar gateando y lograr mayor control y agilidad de su cuerpo en el parque. (ej. pelota: pelotear, lanzarla, agarrarla y encestarla).
ADRIANA MORENO - MYRIAM SUÁREZ
Psicólogas Asesoría en pautas de crianza
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