Los niños a través del juego aprenden la auto regulación de su comportamiento, a reaccionar adecuadamente frente al conflicto con los otros y a controlar la agresividad (tolerancia, compartir).
El juego con elementos les ayuda a seleccionar los estímulos y a controlar la impulsividad; inicialmente los niños son “esclavos de su campo visual” (no golpear ni tirar los juguetes).
Las juegos estimulan en los niños el desarrollo social; tener en cuenta al otro, esperar turnos, compartir juguetes y a desempeñar diferentes roles. Estimulan la capacidad de participar en actividades grupales. Les enseñan acerca del seguimiento de límites y reglas que ellos mismos establecen.
El juego desarrolla en los niños la solidaridad y el trabajo en equipo y los hace mas conscientes de las necesidades y sentimientos de los otros. La competencia que se da en los juegos les ayuda a algunos a mejorar su ejecución y su rendimiento (ej. pasar saltando unos aros en línea uno detrás de otro).
El juego con otros le exige al niño comunicarse y utilizar el lenguaje.
El juego les estimula la integración y la participación. (ej. en dos equipos halar un lazo).
La posibilidad de jugar con otros los hace madurar, crecer y ser mas seguros y produce satisfacción personal. El mejor aprendizaje social de los niños ocurre durante el juego ya sea guiado por un adulto o el juego libre.
ADRIANA MORENO - MYRIAM SUÁREZ
Psicólogas Asesoría en pautas de crianza
Consultas 2147662 - 2145670




