La experiencia del jardín aporta al niño un aprendizaje que no puede adquirir fácilmente si se queda en casa con sus papas o la niñera.
En casa los cuidadores están pendientes del niño para satisfacer sus necesidades, resolverle sus dificultades y cumplir con sus deseos. Lo que le enseña al niño a depender de otros para conseguir lo que necesita, no tener en cuenta a otras personas y a relacionarse con adultos que le dan gusto.
Al asistir regularmente al jardín el niño, que se ubica en un grupo con otros pares y una profesora que tiene que cuidar y atender a varios niños empieza a aprender a controlar sus conductas y reacciones, va adquiriendo independencia y autonomía porque tiene que empezar a resolver pequeñas dificultades y va aprendiendo a socializar.
En el jardín la relación con otros niños le va enseñando a buscar alternativas para resolver dificultades; con sus amigos las pataletas y berrinches no tienen el mismo efecto que en casa; en el jardín tiene que guardar sus objetos personales, comer solo, ir al baño y recoger el material que ha usado y tiene que aprender a ceder y negociar cuando juega con otros.
.....LO MAS IMPORTANTE SE VA A DIVERTIR UN MONTÓN
GLORIA I SUÁREZ
Asesoría pautas de crianza
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