A partir de los 2 años los niños empiezan a socializar con los otros; empiezan a darse cuenta que no sólo están ellos y sus padres en el mundo.
- Reaccionan de manera impulsiva frente a la frustración. Se emocionan con los amigos y no se miden; empiezan a morder, rasguñar o halar el pelo cuando no logran lo que quieren o se generan conflictos.
- El lenguaje de los niños empieza a aparecer pero el repertorio verbal es limitado. Lo que les impide comunicar sus deseos e intenciones, reaccionando de manera agresiva frente a las situaciones conflictivas.
- En esta edad debemos empezar a trabajar el auto control del comportamiento. El comportamiento de morder, halar el pelo, es normal en la primera infancia (pocos meses), pero dependiendo de la reacción de los padres y de los otros esta puede durar un par de años mas.
- Los niños deben aprender acerca del respeto hacia los otros; deben ir madurando y encontrando las maneras de resolver y negociar los conflictos. Poco a poco van entendiendo acerca de los límites de respeto que deben tener con los otros.
- Los niños que tienen amigos o hermanos mayores han recibido un trato especial. En la relación con su hermano han aprendido que hay que tener cuidado con el por lo que abusan de los otros, mordiéndolos y pegándoles.
- Niños con temperamento fuerte; algunos son mas alborotados porque han sido más consentidos, tienen mas atención y reaccionan de manera mas agresiva frente a la frustración.
- Pequeños con modelos parentales fuertes (gritones y fuertes); padres con métodos de crianza agresivos o juegos muy fuertes enseñan a los niños a reaccionar de la misma manera. Los padres deben hacer consciencia del modelo que están transmitiendo a los niños ya que este los marca.
- Los padres deben llamar la atención sobre el comportamiento inadecuado; cuando los niños han faltado al respeto a otros (adultos, menores) deben entender que esa no es la forma de reaccionar adecuadamente. Debemos utilizar tácticas como el tiempo fuera, llamar la atención con un tono más fuerte y hacerlos pedir disculpas.
- Siempre debemos preguntarnos en que tipo de situaciones y con quienes el niño se muestra más agresivo. Indagar el cómo, porque y cuando ayuda a prevenir.
- Los padres, las rutinas y los límites enseñan a los niños a seguir a otros, a tolerar la frustración y a no mostrarse tan caprichosos.
Los niños necesitan límites claros, coherentes y permanentes acerca de la manera como se pueden relacionar con los otros, esto deben aprenderlo en el segundo año de vida.




