octubre 29, 2018

Promovamos conductas positivas

A partir de los 2 años los niños empiezan a socializar con los otros; empiezan a darse cuenta que no sólo están ellos y sus padres en el mundo.

  • Reaccionan de manera impulsiva frente a la frustración. Se emocionan con los amigos y  no se miden; empiezan a morder, rasguñar o halar el pelo cuando no logran lo que quieren o se generan conflictos.  
  • El lenguaje de los niños empieza a aparecer pero el repertorio verbal es limitado. Lo que les impide comunicar sus deseos e intenciones, reaccionando de manera agresiva frente a las situaciones conflictivas.
  • En esta edad debemos empezar a trabajar el auto control del comportamiento. El comportamiento de morder, halar el pelo, es normal en la primera infancia (pocos meses), pero dependiendo de la reacción de los padres y de los otros esta puede durar un par de años mas.  
  • Los niños deben aprender acerca del respeto hacia los otros; deben ir madurando y encontrando  las maneras de resolver y negociar los conflictos. Poco a poco van entendiendo acerca de los límites de respeto que  deben tener con los otros.
  • Los niños que tienen amigos o hermanos mayores han recibido un trato especial. En la relación con su hermano han aprendido que hay que tener cuidado con el por lo que abusan de los otros, mordiéndolos y pegándoles.
  • Niños con temperamento fuerte; algunos  son mas alborotados porque han sido más consentidos, tienen mas atención y  reaccionan de manera mas agresiva frente a la frustración.
  • Pequeños con modelos parentales fuertes (gritones y fuertes); padres con métodos de crianza agresivos o juegos muy fuertes  enseñan a los niños a reaccionar de la misma manera. Los padres deben hacer consciencia del modelo que están transmitiendo a los niños ya que este los marca.
  • Los padres deben llamar la atención sobre el comportamiento inadecuado; cuando los niños han faltado al respeto a otros (adultos, menores) deben entender que esa no es la forma de reaccionar adecuadamente.  Debemos utilizar tácticas como el tiempo fuera, llamar la atención con un tono más fuerte y hacerlos pedir disculpas.
  • Siempre debemos preguntarnos en que tipo de situaciones y con quienes el niño se muestra más agresivo. Indagar el cómo, porque y cuando ayuda a prevenir.
  • Los padres, las rutinas y los límites enseñan a los niños a seguir a otros, a tolerar la frustración y a no mostrarse tan caprichosos.

Los niños necesitan límites claros, coherentes y permanentes acerca de la manera como se pueden relacionar con los otros, esto deben  aprenderlo en el segundo año de vida.

 

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