EL bullying o matoneo se caracteriza por acciones repetidas y sistemáticas, en las que un agresor toma ventaja e insistentemente molesta a una persona que en cierta manera esta en condiciones de vulnerabilidad; por edad, tamaño físico o por temperamento. El que ejerce el matoneo tiene de alguna manera más poder, status y siente el respaldo de otros que lo secundan. En el matoneo se dan agresiones físicas, burlas y chistes pesados. Las conductas son intencionales y perjudiciales y el agresor actúa así porque quiere obtener el reconocimiento y sobresalir en el grupo.
Al principio algunos comportamientos de unos niños contra otros pueden ser tomados a la ligera; las bromas, el reírse de los otros, los chistes, el rechazo, la exclusión en los juegos o el molestar a un niño, sin embargo es importante que los adultos no pasen por alto estas molestias repetitivas y enfrenten el problema del bullying apoyando a quien es agredido.
Con frecuencia les decimos “eso no es nada”, “ya paso”, “dile que te respete”, “es una bobada”, pero pueden lastimar la autoestima y seguridad de los niños. Cuando se presentan este tipo de conductas las profesoras y los padres debemos ayudar a que no ocurran y de ninguna manera permitirlas.
Algunas veces los padres del niño que es agredido no denuncian por temor a las represalias que se le hagan a su hijo. Generalmente el fenómeno pasa desapercibido y oculto para los adultos y se vive entre los alumnos de una manera silenciosa aparentemente.
Esta produce en los niños ansiedad, inseguridad, tristeza, aislamiento social, desmotivación, afecta el rendimiento escolar, produce problemas alimenticios y baja autoestima. En casos mas graves suicidio o deserción escolar.
Chaux, E. (2012). Educación, Convivencia y Agresión Escolar. Ediciones Uniandes. Taurus, Santillana.
ADRIANA MORENO/ MYRIAM SUÁREZ
Psicólogas - Asesoría en desarrollo infantil y pautas de crianza.
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