Debemos estimular y hacer énfasis en el buen comportamiento de los niños; en la relación con los amigos, con los adultos, los animales y los juguetes. Es importante tener en cuenta lo que los niños están en capacidad de hacer; saludar, dar las gracias, ayudar a recoger, colaborar a los amigos y no burlarse o sabotear a otros.
Reaccionar adecuadamente cuando les quitan los juguetes o cuando otros los molestan. Los niños necesitan claridad y coherencia para aprender que comportamientos son aceptados y cuales no. Deben existir normas y firmeza que les enseñe a los niños hasta dónde pueden ir con sus comportamientos y que se espera de ellos. Deben aprender que no pueden patalear, halar el pelo, pegar o morder, tirar juguetes, gritar o molestar a otros, en señal de respeto a los demás. Deben existir consecuencias ante el mal comportamiento de los niños; llamarles la atención, retirarlos del grupo, quitarles el juguete, etc.
Inicialmente los niños ensayan e imitan conductas, algunos son más activos e inducen a los otros a copiarlo, pero los adultos podemos encausar y estimular los buenos comportamientos. Con facilidad los adultos empezamos a rotular a los pequeños por los comportamientos que hacen; es tímido, es pasivo o se deja llevar, es inquieto, hiperactivo, agresivo, o a los más tranquilos se les dice que son penosos, tímidos, retraídos o nerviosos.
Los niños deben aprender que a las demás personas hay que tratarlas con el mismo respeto que ellos merecen.
ADRIANA MORENO/ MYRIAM SUÁREZ
Psicólogas - Asesoría en desarrollo infantil y pautas de crianza.
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